Ciudad de México.- Con una cabellera larga y de un rubio intenso, como símbolo de un puma recién nacido, ella entró a la cancha sin nerviosis-mo y en una jugada casi fugaz hizo historia. Con una dirección perfecta y la potencia adecuada, Andrea Martínez pateó el ovoide para anotar un punto extra y convertirse en la primera mujer en disputar un juego en la Organización Nacional Estudiantil de Futbol Americano (Onefa).

“Es momento de romper los estereotipos que nosotros como sociedad nos hemos impuesto”, sentencia en entrevista la primera pateadora de Pumas CU.

Mientras en el futbol femenil comienzan a crecer los torneos profesionales y en el boxeo se repartió por primera vez una bolsa de un millón de dólares para las peleadoras, hay deportes que empiezan a romper la tradición de una hegemonía masculina.

Si bien, la selección femenil mexicana de futbol americano ha destacado en los Mundiales y en el país existen algunas ligas, éstas suelen ser locales y con poco respaldo como la LIFFAE. En contraste, la Onefa es un torneo varonil con más de cuatro décadas de tradición y hasta ahora sin un equivalente femenino. Por eso, la incursión de una pateadora, en uno de los planteles más longevos, despierta las posibilidades de una apertura de género.

“Supongo que la UNAM buscó este espacio (para una mujer) por temas de inclusión, pero debemos dejar de pensar que el futbol americano es sólo para hombres, esto va más allá de fuerza física, este deporte requiere inteligencia y temple”, sostuvo Martínez.

Al ver en 2017 las precariedades de la Liga Mx Femenil tras una corta experiencia con Cruz Azul, Andrea prefirió enfocarse en sus estudios en la carrera de Derecho. Desde las canchas de la UNAM siguió en el balompié amateur hasta que el capitán de Pumas CU, Diego Pareyón, lanzó una invitación para que las jugadoras de soccer hicieran una prueba como pateadoras de futbol americano. Andrea fue la elegida.

Con el casco y el jersey azul y oro, destaca como la única mujer entre un equipo de 68 integrantes. Pese a esta situación, la jugadora afirmó ser tratada igual que el resto de sus compañeros, quienes no han mostrado ninguna hostilidad hacia ella.

“Todos me arropan. Las bromas y convivencia son exactamente iguales a cuando estaba en el equipo femenil de futbol. Platicamos de las mismas cosas, ellos también son muy sentimentales, no hay diferencia (en un ambiente de mujeres).”

Uno de los primeros intentos de la incursión de las mujeres en la Onefa fue con Noemí Robles, quien entrenó en 2020 como linerbacker de los Toros Salvajes de la Universidad Autónoma de Chapingo. Sin embargo, la pandemia de covid-19 impidió su debut.

La carrera de Andrea tuvo mejor fortuna. Aunque se esperaba su aparición para el primer juego en el estadio Olímpico de Ciudad Universitaria, la pateadora hizo su presentación hasta la jornada dos, en la victoria de Pumas por 21-14 frente a los Borregos CEM. La misma emoción de anotar en ese partido se repitió ayer en el triunfo 20-6 ante los Leones de la Anáhuac.

“Creo que debemos abrir oportunidades, hay muchas atletas quienes lo merecen. (La decisión de incluir más mujeres) es de las universidades. En el deporte, a veces se requieren ciertos aspectos físicos, pero de acuerdo con las capacidades y complexión (las jugadoras) podrían estar en cualquier posición (del futbol americano). Sólo es cuestión de disciplina y saber explotar nuestras habilidades.”

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