POR José Inés Figueroa Vitela

“¡Póngale una tacha!, profesor Jirafales”, habría dicho el Chavo del Ocho, si se tratara de algún capítulo chespiriano de la televisión, y movería a risa, si no se tratara de la tragedia que aquellas escenas han significado para Tamaulipas y los tamaulipecos.

La pompa con la que la bancada panista en el Congreso Local, pretendió desacreditar los señalamientos por el endeudamiento público, heredado del paso de su partido por el gobierno estatal, tuvo más dilates que el exhibir sumas que no cuadraban.

Desde el perfil del presentador, diputado CARLOS FERNÁNDEZ, con señalamientos de la Auditoría Federal, por desvíos multimillonarios a su paso por la Dirección Estatal del Deporte, hasta las afirmaciones y secuelas numéricas.

Es “muy fácil y muy sencillo” –como dijo le resultó hacer la aclaración-, demostrar la falsedad de sus afirmaciones.

Que la deuda se reestructuró-renegoció mejorando la tasa del 1.06 al 0.73 por ciento y eso significó que el servicio de la deuda se hizo más barato en mil 500 millones de pesos.

A ver, reducir una tasa aplicada en 0.29 fracción de punto, de 9 mil 500 millones de pesos que fue la deuda negociada, significan apenas 27.5 millones de pesos; ¿mil 500 millones? ¡De dónde!

Por sobre cualquier ahorro que se quiera calcular –demostraré aquí que no hubo tal, sino todo lo contrario-, siempre resultó más costoso, solamente, el costo de los agentes intermediarios y garantías, anunciada en 250 millones, pero que supero tal suma.

La renegociación de la deuda de hace seis años nunca fue ahorrar, sino liberar el gravamen sobre los ingresos propios, como requisito para poder accesar a nuevos financiamientos.

Por eso, el primer incremento a la deuda provocado por el panismo en el gobierno estatal, fue la renegociación misma, que en lugar de disminuir los pagos, los incrementó, a pesar de que aumentó diez años, el tiempo que se seguirá pagando.

Si se hubiera mantenido el monto de los pagos con los que inició el pasado sexenio –mil 200 millones de pesos-, esos diez años adicionales habrían significado sobrepagos por 12 mil millones de pesos.

Pero no: esos mil 199 millones destinados del presupuesto al servicio de la deuda en 2016, se convirtieron en mil 287 en el 2 mil 17 y la baja a mil 171 en el 2 mil 18, obedeció a amortizaciones no cubiertas para multiplicar a casi el doble -2 mil 287 millones-, en el 2 mil 19.

Ya sin rubor, las ADEFAS –adeudos de años anteriores- se hicieron comunes, hasta llevar a 3 mil 510 millones de pesos los abonos a la deuda el año pasado y si para este “solo” se presupuestaron 3 mil 37, no es por reducción; habrán “programado” incumplimientos para que los nuevos paguen más intereses moratorios.

Todo está publicado en el Periódico Oficial del Estado, no son ocurrencias.

Qué solo 2 mil millones de pesos sumó a la deuda su patrón, dijo el corruptazo e ignorante diputado FERNADEZ.

Además del piso de 12 mil millones que al menos representó sumarle 10 años a la deuda sin que se disminuyeran los pagos, no hubo uno, sino muchos nuevos créditos que se estuvieron sacando de los bancos hasta las vísperas de dejar el cargo.

Entre el 2017 y2018 que aplicó la renegociación de la deuda, además de los 9 mil 500 millones “refacturados”, se contrataron nuevos empréstitos.

CON SANTANDER LA RENEGOCIACIÓN ERA POR MIL MILLONES Y LA HICIERON POR MIL 650; también se sumaron mil millones a la renegociación de Banamex y dos mil 500 millones a la de Banorte.

Eso fue deuda nueva.

En el 2020 el gobierno panista contrató otros mil 500 millones de pesos prestados, pero fue hasta brincar el año, cuando ejerció los primeros 362 millones de pesos y luego los consumió, hasta solicitar en ese mismo ejercicio mil 200 millones de pesos aparte.

Por eso este año, antes del cierre del ejercicio con un juego de palabras y números negó estuviera ejerciendo nuevos créditos, pero en realidad si sacó del Banco de acuerdo a los reportes que cerraron en junio había retirado 985 millones de pesos.

Todo eso confirma el nivel de endeudamiento a que el PAN llevó a Tamaulipas hipotecando el estado hasta el 2040 y mas allá.

Esos son números no las indecencias pronunciadas por el diputado FERNÁNDEZ ALTAMIRANO.

De todo ello tiene nota el nuevo gobierno y pronto va enseñarles cómo se hace una renegociación de la deuda con la camisa puesta del pueblo tamaulipeco.

Al llegar a palacio de gobierno, este miércoles el Gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA, confirmó para la semana entrante la venida del Presidente ANDRES MANUEL LÓPEZ OBRADOR con todo y su Gabinete, ante lo que igual el ya se está reuniendo con sus principales colaboradores para afinar los proyectos de obras y acciones de beneficio colectivo que han de plantearse para su impulso desde el gobierno central.

Igual el mandatario estatal se refirió a los pronósticos de lluvia qué hay, particularmente extraordinarios hacia la zona conurbada del sur, donde ya se están haciendo las previsiones a fin de aminorar las eventuales crecidas y encharcamientos en las zonas bajas.

Le preguntaron los reporteros del “caso GEÑO” y respondió que aunque permanece atento son sus abogados quienes están llevando las promociones ante las instancias juridiccionales, a lo que es ajeno el ejecutivo local.

“¡Liberen a Geño!” es la expresión que se repite en redes sociales y de persona a persona luego que el verdugo ya se fue y como desde antes todo mundo sabe aquí, han sido inventos por los que se le ha mantenido tras las rejas más de cinco años.

Ayer los abogados que llevan su defensa, salieron a responder las preguntas que todo mundo se hace incluidos los periodistas y sus medios de comunicación.

Dijeron, en pocas palabras de la primera acusación que le inventó el ex fiscal y ahora magistrado, por encargo del ex gobernador, JAVIER CASTRO FORMAECHEA, ya los jueces federales desde hace mucho, dijeron que no había delito y ordenaron su liberación.

Ya sabemos que secuencialmente, el hoy prófugo le mando abrir otros seis expedientes con más inventos y el último cuando ya de plano se le acabó la imaginación, fue una reedición del primero por el que ya se habían declarado los inejercicios.

Igual de todos los subsecuentes, los juzgados federales han decretado amparos al no configurarse los delitos aclamados y solo se está en espera que los jueces locales acatando los respectivos mandatos de la judicatura federal, igual decreten los autos de libertad correspondientes.

El proceso de extradición, que jurídicamente se cuece aparte, igual se sostuvo en su tiempo de argucias inducidas por el que ya se fue pero también goza de apartados jurídicos o procedimentales para que pronto se haga la justicia y vuelva a los suyos el ex gobernador muy querido en Tamaulipas.

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