AL VUELO/ Chucha

Por Pegaso

¿Usted sabe lo que es una “chucha cuerera”?

Yo no, pero así, de entrada, me suena como a un nombre modificado, tal vez “Jesusa la que era bien chingona para curtir cueros”.

Y de ahí se agarraron para decirle a cualquier persona competente en algo que es una “chucha cuerera”.

Viene a colación porque hace unos cuantos días un amigo me dijo: “Oye, Pegaso, tú eres una chucha cuerera para hacer tu columna. ¿Pos cómo le haces para hacerla a diario? ¿De dónde te sale tanta pendejada?”

No sé si soy una chucha cuerera, pero de algo sí estoy seguro: No es nada fácil escribir un tema diferente cada día.

Hay que estar actualizado en cuestiones de interés nacional, hay que ser versados en Filosofía, Física, Química, Astrología, Gastronomía, algo de Medicina, Mecánica Cuántica, Análisis Diferencial e Integral, Geografía Analítica, Cálculo de Matrices, Teoría de la Relatividad, Ética, Estética, Ontología, Tanatología, Informática, Astronomía, Geología, Antropología, Oceanografía, Ortografía, Sintaxis, Economía, Mercadotecnia, Metalurgia, Literatura, Historia y algo de Política.

Se debe contar, asimismo, con un enjundioso equipo de colaboradores, consultores, asesores y coachers, para no cagarla a cada rato.

Se deben tener dotes de pitoniso, augur, nigromante, oraculero, vate, adivino, chamán, brujo, vidente o profeta, para anticiparse a los hechos.

Pero sobre todo, ser bien modesto, así como yo, su servilleta: Pegasiux de petatiux.

No me despediré sin antes decir lo que otras fuentes definen con la frase “chucha cuerera”.

El sitio capsuladelalengua.wordpress.com señala lo siguiente: “En México, ser una chucha cuerera equivale a ser astuto, mañoso, lleno de ardides y experiencia. Es una expresión genérica que así, tal cual, se aplica tanto a hombres como a mujeres. Pero, ¿cuál es el origen de tan extraña expresión?

Todo empieza en España, en tiempos muy remotos, cuando para llamar a los perros usaban un sonido parecido a “chuch”. De ahí quedaría que los canes, también conocidos como “chuchos” y desde luego, las perras, pasaron a ser “chuchas”.

Años después, en tiempos de la Colonia, en el sur de México, a una perra recién parida la llamaron chucha cuerera. Lo de chucha ya está explicado y lo de cuerera, fue porque en su avidez por el alimento, estas perras se comían hasta los pedazos de cuero que encontraban en las calles, todo con tal de poder nutrir a sus crías”.

El sitio web es.quota.com agrega: “Hay que dividir esta respuesta en dos partes, una que explique el uso y otra el origen de la frase.

Para empezar, una chucha se refiere a la hembra de un cánido. O sea, una perra. Chucho o chucha son términos que vienen de la España colonial y se siguen usando en diversos grados en Hispanoamérica.

Así que una chucha cuerera es una perra capaz de comerse hasta los cueros”.

O sea, que mi cuate me aventó un albur sin darme cuenta.

Y yo que pensé que era un halago.

Por eso termino con el refrán estilo Pegaso:“¡Cuán cánida ventura!” (¡Qué perra suerte!)

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