Redacción

La inseguridad se ha vuelto el pan de cada día para repartidores y proveedores en Reynosa, especialmente en centros comerciales de colonias y el centro de la ciudad.

Los delincuentes operan con total impunidad. El caso más indignante ocurre en la tienda Guajardo de la colonia Villa Esmeralda: mientras los repartidores entregan mercancía, los ladrones cortan candados de sus unidades y vacían la carga en cuestión de segundos.

¿Y las cámaras de seguridad? Según los afectados, hay varias, pero parecen de adorno. Nadie sabe si no funcionan, si nadie las revisa o si hay miedo a represalias. El resultado es el mismo: los criminales siguen actuando como si nada.

Los responsables viajan en una camioneta VAN blanca y desde abril han intensificado sus golpes, dejando pérdidas millonarias a quienes solo intentan trabajar.

Comerciantes ya alzaron la voz ante la Cámara Nacional de Comercio e incluso se reunieron con el jefe de Seguridad Pública Municipal, Mario Soria. ¿El resultado? Cero avances. Los robos no bajan.

Esto ya no es un hecho aislado, es una crisis. Los proveedores no piden privilegios, solo poder hacer su trabajo sin miedo a ser la próxima víctima. ¿Hasta cuándo seguirán mirando hacia otro lado?