Ciudad de México.- En el puente donde se cruzan las avenidas Nogalar y Los Ángeles, en Nuevo León, los vecinos del municipio de San Nicolás de los Garza se detienen a mirar un mural gigante con momentos de México en la Copa Mundial de la FIFA. Los recuerdos no son sólo pintura, hacen cosquillas en quienes juegan a adivinar el partido, los rivales o la edad que tenían cuando gritaron desde sus casas un gol. Subidos a andamios durante casi 12 días, 14 artistas regiomontanos crearon sobre las paredes un desfile de obras gráficas: la media tijera de Manuel Negrete, hazañas internacionales de Luis Hernández, Antonio de Nigris, Hirving Lozano, Jared Borgetti y Raúl Jiménez, además de la clásica figura de Jorge Campos y sus coloridos trajes de portero.
Los autores –Efraín Yeudiel, Gera Robledo, Daphne Palomo, Joshua Torres, Claudio Mtanous, Cruz Montemayor, Luis Rodrigo Rosas, Aarón Garza, Eliseo Escobar, Robert Dante, el colombiano Marion Ve y Carlos Robledo– pintaron al ritmo de la ciudad. Primero rodillo, luego pincel. Decenas de curiosos salieron a la calle a ver el proceso, tocaron bocina desde sus coches, charlaron, tomaron fotos y videos para sus redes sociales. “Los murales dicen mucho de lo que somos, crean un diálogo entre el aficionado, el deporte y el arte. La gente los mira y se emociona, porque vivió también esos partidos”, explica a La Jornada Carlos Robledo, coordinador de desarrollo cultural y arte urbano del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (Imdec).
Galería citadina
En poco más de 500 metros cuadrados, el fondo gris de la infraestructura vial pasó a convertirse en una galería mundialista, donde el arte y el deporte no esperan al aficionado en un museo, sino que lo asaltan en su trayecto al trabajo o de regreso a casa. “Es el primero de varios más que haremos rumbo al Mundial”, adelanta el también artista urbano. “Lo que buscamos es darle lugar a momentos que se quedaron en nuestra memoria a través del arte: la victoria de México contra Alemania (2018), el gol más bonito de los Mundiales, según la FIFA (1986); la chilena de Jiménez (2014), el festejo del Tano de Nigris contra Brasil (2001). No todos fueron en una Copa, pero nos erizaron la piel, son viejas y nuevas glorias del futbol mexicano”.
Mientras las autoridades locales preparan la inauguración, los 14 artistas regiomontanos reúnen más botes de pintura para intervenir el siguiente complejo vial, cuatro puentes y bardas ubicadas en el cruce de Nogalar y Fidel Velázquez, con imágenes de Hugo Sánchez, Guillermo Turbo Muñoz, Luis García y el cinco veces mundialista Guillermo Ochoa. “Algunos ex jugadores como el Matador (Luis Hernández) y Chucky Lozano compartieron parte del proceso en historias de Instagram. La mayoría de los que pintamos somos aficionados al futbol, por eso que ellos respondan o interactúen con nuestro trabajo nos produce tanta emoción, porque son nuestros ídolos y a veces los vemos como algo muy lejano”, agrega Robledo.
Los artistas seleccionan momentos que los marcaron, pero no se olvidan que antes hubo otras figuras de México en los Mundiales.
Antonio Tota Carbajal, Enrique Borja, Gustavo Peña, Alberto Onofre, referentes poco conocidos por las nuevas generaciones de aficionados, pero igual de valiosos para la historia de este deporte en el país. “Somos parte de una generación distinta a las anteriores, pero faltan otros íconos igual de importantes como la Tota Carbajal o el Turbo Muñoz”, señala. “Poco a poco iremos avanzando, porque el tiempo corre y prácticamente en marzo empiezan las actividades del Mundial en Nuevo León. Es una fiesta muy grande y queremos que los futbolistas que integren a la selección se sientan representados”.
Al igual que el estadio de Guadalajara, el de Monterrey albergará la segunda ronda de repechaje con miras a la Copa –el 26 y 31 de marzo, en el estadio BBVA–, así como tres partidos de fase de grupos y uno de dieciseisavos de final. Para entonces, las obras y el resto de monumentales figuras no serán sólo estética, sino un puente, “ese cruce de caminos donde el arte abre un diálogo con la ciudad, el aficionado y el deporte para crear un archivo colectivo”, concluye el muralista.
