Ciudad de México.- La geografía del futbol mexicano cambiará pronto. Tras una controvertida fundación en 2020 y luego de seis años en primera división, los Cañoneros del Mazatlán tendrán esta semana sus últimos partidos y después afrontarán la incertidumbre. El mismo futuro incierto que tiene el estadio que se construyó específicamente para el equipo de una ciudad que, hasta el momento, se quedará sin club de balompié.
A finales de 2025, la Liga Mx anunció la autorización para el inicio de la venta del Mazatlán FC, la franquicia más joven del campeonato.
Con la suerte echada y la nómina más modesta, los Cañoneros comenzaron con zozobra su último torneo, el Clausura 2026. “Nuestro futuro es incierto”, dijo el defensa Jair Díaz; “es un proceso complicado, pero el equipo ya lo ha ido asimilando”.
Este miércoles, cuando se juegue la decimosexta jornada, el Mazatlán será local por última vez con un visitante de lujo: el bicampeón Toluca. Para despedirse de su afición, el club regaló los boletos de su último encuentro. La historia de los Cañoneros terminará el sábado con una dura visita a los Tigres en el estadio Universitario.
La temporada está perdida para el equipo pues sólo tiene 12 puntos. La gran interrogante es qué pasará con sus futbolistas. Ante la inminente desaparición del club, el entrenador Sergio Bueno señaló que el futuro de entre 60 y 70 jugadores pende de un hilo: “no sé a dónde van a parar”.
Bueno tomó el mando en enero, de manera emergente, a partir de la cuarta jornada con el fin de cerrar decorosamente la historia del club.
El técnico instó a los jugadores a entregar su mejor futbol para despertar el interés de clubes por contratarlos para el siguiente torneo.
Los Cañoneros fueron puestos a la venta por el empresario Ricardo Salinas Pliego, quien también es propietario del Puebla, otro club histórico.
Salinas Pliego, dueño de TV Azteca, decidió vender al Mazatlán ante la necesidad de terminar con la multipropiedad que persiste en el futbol mexicano.
“Se espera que la operación esté totalmente concluida antes del verano de 2026”, dijo Mikel Arriola, presidente de la Liga MX.
Nace un elefante blanco
La tristeza que hoy envuelve a los Cañoneros del Mazatlán es similar a la que marcó su origen en junio de 2020, cuando su creación y aparición en la Liga MX implicó la desaparición de los Monarcas Morelia.
El Morelia era un club con tradición y arraigo, fue campeón de liga una vez en el torneo Invierno 2000. La llegada de los Cañoneros a Mazatlán era prometedora al tratarse de un destino turístico consolidado, conocido como la Perla del Pacífico.
La mudanza implicaba un gran reto: el Mazatlán buscaba atraer la atención de una ciudad con tradición beisbolera, entregada a los Venados de la Liga Mexicana del Pacífico.
Para tener equipo de primera división, el gobierno de Sinaloa construyó un estadio con capacidad para 25 mil espectadores que tuvo un costo de 625 millones de pesos.
El inmueble, construido entre 2017 y 2020, está por convertirse en un elefante blanco, a menos que las autoridades estatales y municipales concreten la posibilidad de comprar una franquicia de la Liga Expansión (segunda división).
Más pena que gloria
En 12 torneos, los Cañoneros nunca llegaron a la liguilla. Su mejor resultado fue competir en dos repechajes.
El Mazatlán comenzó su historia en 2020 cuando la Liga MX desactivó el descenso y en su lugar estableció multas anuales para los tres clubes que terminaran en el fondo de la tabla de coeficientes.
Al heredar el coeficiente de Morelia, Mazatlán pudo evitar pagar multas en sus dos primeros años, pero en los tres siguientes acumularon multas por 146 millones de pesos
Sin un título, el Mazatlán vendió sus derechos de afiliación al Atlante, equipo de 110 años de historia que descendió en 2014 y ha pasado los últimos 12 en la Liga Expansión.
