- El periodista Diego Petersen analiza cómo Trump ha convertido la retórica sobre la inseguridad en México y los ataques personales hacia la Presidenta Sheinbaum en una herramienta central de su agenda electoral
Ciudad de México.- La reciente retórica de Donald Trump sobre la situación de seguridad en México ha marcado un punto de inflexión en la relación bilateral. Durante la reunión del G7 en París, el presidente estadounidense calificó al gobierno de México como una entidad que ha perdido el control de su territorio ante el crimen organizado, escalando además sus críticas personales hacia la presidenta Claudia Sheinbaum.
La narrativa de la «mujer asustada» como argumento electoral
Para el periodista Diego Petersen, estas declaraciones no son casuales ni nuevas, sino que forman parte de una narrativa deliberada. Trump ha etiquetado a la Mandataria mexicana con términos que buscan proyectar vulnerabilidad, un discurso que, según el columnista, tiene fines estratégicos claros.
Sobre la gravedad de estas declaraciones ante la comunidad internacional, Petersen señala:
«La segunda parte es demoledora para Claudia Sheinbaum: ‘La Presidenta es una mujer muy buena, pero es una mujer muy asustada. Los cárteles de la droga están dirigiendo completamente el país'».
El columnista enfatiza que Trump utiliza el bullying político no solo como un ataque personal, sino como una herramienta de presión para alinear la agenda del Gobierno mexicano con sus propios intereses en seguridad y política exterior.
Desigualdad estratégica: Acción vs. Reacción
El análisis subraya una diferencia abismal entre la postura de Washington y la de la Ciudad de México. Mientras Trump despliega una estrategia agresiva y definida, la administración de Sheinbaum se ha limitado a una postura «reactiva y defensiva».
«Ambos presidentes tienen en la mira la elección estadounidense en 2026. La diferencia es que Trump usa el bullying al gobierno mexicano como argumento electoral mientras que la estrategia de México es solo esperar que los republicanos pierdan la elección intermedia».
Esta espera pasiva, que el columnista compara con «prender veladoras a San Juditas», podría ser un error de cálculo para la diplomacia mexicana. Petersen advierte que la presión republicana no tiene como fin último la seguridad pública, sino la obtención de réditos políticos internos.
¿Qué hay detrás de la presión del G7?
Aunque el Gobierno mexicano sostiene un diálogo permanente con las instituciones estadounidenses —incluso en temas críticos como la revisión del Tratado de Libre Comercio—, la narrativa de Trump sobre un supuesto «Estado fallido» continúa ganando terreno en los foros internacionales.
De acuerdo con el texto, la presión persistirá independientemente de los resultados electorales en Estados Unidos. El uso del tema de los cárteles es, en esencia, un mecanismo que Trump considera efectivo porque sabe que «paraliza al gobierno mexicano».
Ante este escenario, la columna concluye que México requiere abandonar la parálisis estratégica y dejar de confiar exclusivamente en los tiempos electorales de su vecino del norte para definir una ruta diplomática eficaz.
