Ciudad de México.- La saturación de calendarios y acumulación de partidos suponen un riesgo perjudicial para los jugadores rumbo a la Copa del Mundo. Algunos no necesitan de una patada o algún choque violento, basta con dar un giro en falso para que el futbol se detenga durante meses. A menos de 90 días para el partido inaugural en el estadio Azteca, México no tiene claro cuál será su alineación titular. Sus esperanzas recaen en los informes médicos de elementos que se encuentran en periodos de recuperación –Edson Álvarez, Santiago Giménez, César Huerta y el joven Gilberto Mora, entre otros–, pero el cansancio siempre cobra factura, advierte a La Jornada Jesús Felipe González, jefe del área médica en el club Atlante.
La lista de ausencias por lesión del equipo mexicano tiene al menos 13 elementos clave, incluidos los casos recientes de Marcel Ruiz (Toluca) y Luis Ángel Malagón (América), quienes quedaron fuera del torneo por roturas de ligamento cruzado de la rodilla y el tendón de Aquiles, respectivamente. Aunque el problema no es exclusivo de una sola región, la carga de trabajo alcanza niveles récord: los jugadores acumulan más minutos y encuentros que antes con la puesta en marcha de torneos recién creados como la Copa Intercontinental, el Mundial de Clubes de 32 equipos y la Copa binacional con Estados Unidos, denominada Leagues Cup, que implican tiempos de recuperación reducidos al mínimo. Cuando la energía llega a cero, los mejores miran los partidos desde afuera.
“Hay deportistas que juegan hasta tres partidos en una semana, lo cual implica un esfuerzo físico mucho mayor. Hace 30 años las lesiones más frecuentes eran de meniscos, pero hoy lo que tenemos son rupturas de ligamentos y fracturas derivadas de la exigencia de calendarios, viajes, la poca dosificación de cargas y tiempo de descanso”, añade el especialista. “Cuando un jugador se lesiona, el impacto sicológico para los que están en el campo es otra condicionante. Se habla mucho de la fortaleza mental, aunque cualquiera está expuesto a los imponderables de un partido, los cambios de clima, la diferencia de horario o el tipo de césped en el que juegan desde pequeños. Muchos lo hacen en canchas sintéticas, lo cual favorece la presencia de las lesiones futuras”.
En julio de 2024, el sindicato global de futbolistas profesionales (FIFPro) y diversas organizaciones europeas –que representan a más de mil clubes en 33 países de todo el continente– presentaron una denuncia conjunta contra la FIFA por la imposición unilateral del calendario internacional de partidos. “Es insostenible para la salud física y mental de los jugadores”, señalaron. Según el informe anual de la consultora inglesa Howden, enfocado en las tendencias de lesiones y costos asociados por partido, 4 mil 456 elementos sufrieron lesiones en una sola temporada (2024-25) de las cinco grandes ligas europeas (Liga Premier, Liga de España, Bundesliga, Serie A italiana y Ligue 1 de Francia), la mayoría con actividad constante en sus representativos.
México tiene un historial clínico extenso en meses recientes, el cual incluye al capitán Edson Álvarez, Luis Chávez, Santiago Giménez, Rodrigo Huescas, Jesús Orozco Chiquete, Gilberto Mora, César Huerta, Alexis Vega, Luis Romo, César Montes y Julián Araujo, además de los casos recientes de Marcel Ruiz y Luis Ángel Malagón.
“Todos los jugadores estamos expuestos a eso, pero duele más cuando el Mundial está tan cerca”, afirma el ex mundialista Oribe Peralta, testigo de la fractura de tibia y peroné que el entonces mediocampista Luis Montes sufrió meses antes del Mundial de Brasil 2014. “Cuesta mucho, porque es el sueño que tienes desde niño. Ojalá que Malagón tenga las herramientas necesarias para que pueda alargar un poco más su carrera”.
Mientras el reloj hacia la Copa sigue su marcha, los periodos de recuperación llevan tiempo. Cualquier paso en falso significa volver a empezar desde cero. “Hay que dejar que la lesión cicatrice, no se pueden acelerar procesos porque puede ser perjudicial”, advierte el doctor González. En esa situación está la mayoría de elementos lesionados, algunos con más de 260 días sin disputar un partido, como Luis Chávez, y otros –Gilberto Mora y César Huerta– con problemas de pubalgia que no les permiten entrenar con normalidad.
