POR José Inés Figueroa Vitela
Yo no creo que los candidatos de MORENA hayan usado recursos provenientes del narcotráfico para financiar sus campañas electorales.
Estoy cierto, sí, que al menos FRANCISCO GARCÍA CABEZA DE VACA, abanderado por el PAN, lo hizo y a manos llenas.
Las evidencias son mayúsculas.
Desde la declaración del testigo protegido, que dio santo y seña de cuando en el estacionamiento de un centro comercial le entregó 500 mil dólares de parte del “jefe de la plaza”, hasta los nombramientos y asesinatos en las áreas de policía y tránsito que otorgó en funciones de alcalde, sin faltar la célebre concesión del parque de beisbol para que el capo del cartel se hiciera propaganda, para reclutar adeptos, con el pretexto de un festejo del Día del Niño.
Y de los facinerosos que secuestraron activistas y amagaron medios para que no difundieran propaganda que no fuera de CABEZA DE VACA, cuando andaba en campaña por la gubernatura, a quienes luego ejecutaron en sendas celadas cuando se trasladaba, uno, de Mante a Victoria y el otro en la frontera ¿quien no tiene referencia?
El mismo CABEZA luego endosó calidad de narcotraficantes y huachicoleros a quienes usó para escalar en la política; el líder de la Columna Pedro J. Méndez y el empresario SERGIO CARMONA, cuya incursión en la cosa pública se dio de su mano y está sobradamente documentada en eventos y documentos oficiales de libre acceso en el internet.
Con todas esas evidencias, que son del dominio público y obran en autos en los extremos del Río Bravo, el gobierno norteamericano, que además tiene registro de los depósitos millonarios, en dólares, que hizo a nombre de su mamá en cada jornada de recaudación “para campañas”, no ha movido un dedo para someter a buen resguardo o extraditar al exgobernador de Tamaulipas, prófugo de la autoridades mexicanas.
En cambio, le ha abierto la puerta a los chismes que ha estado llevando, sin que exista una sola prueba de sus afirmaciones, simple y llanamente, porque carecen de sustento.
Pero al sistema de justicia norteamericano le gusta mucho eso de la competencia y extender certificados de impunidad, “a cambio de que se les entregue a los peces más gordos”, aunque sean de a mentiritas.
Desconozco dónde existen más inocentes tras las rejas, si en México o en los Estados Unidos, pero estoy seguro, por las múltiples referencias, que allende El Bravo no son pocos quienes se encuentran en esa condición.
Lo más ordinario en los procesos judiciales de allá, es que los Fiscales amaguen a los detenidos con imponerles espantosas penas, si no se declaran culpables de algún delito, ofreciendo a cambio “suavizar la sentencia”.
En el caso de la mayoría de los exservidores públicos mexicanos, que se llevaron con el cuento de que estaban relacionados con el narcotráfico, terminaron acusándolos de desviar dinero del presupuesto que les fue confiado en nuestro país, cuando no pudieron demostrar que estuvieran inmiscuidos en aquellos delitos.
El caso del exgobernador tamaulipeco, TOMÁS YARRINGTON RUVALCABA resulta emblemático.
A partir de una acusación de aquella naturaleza, fue detenido en Italia en abril del 2017; un año después fue extraditado a Estados Unidos, donde permaneció preso por más de seis años, en los que repetidamente se aplazó el juicio, porque no tenían las pruebas, ni conseguían que se declarara culpable.
Al final, en el entendido de que ya se habían cumplido los tiempos de sentencia, aceptó declararse culpable de “un delito menor” -lavado de dinero del presupuesto mexicano, no de fondos delincuenciales- y solo así “lo soltaron”.
Hoy resulta más que claro que el podrido sistema judicial del vecino del norte, descansa en esas concesiones que se dieron de poner la justicia a la carta, valorando los dichos de quienes se encuentran contra la pared con la idea de “sacar más” de terceros.
Y si eso encaja en el alocado proceder intervencionista del Presidente en turno, peor la cosa.
Por eso resulta puntual la posición de la Presidenta CLAUDIA SHEINBAUM, reiterando el estado de derecho en nuestro país, sin cotos de impunidad, pero, en el caso de la denuncia en Nueva York, remitida estrictamente a que se presenten las pruebas de los delitos señalados.
Porque ciertamente, y todos los mexicanos vamos con ella en eso, no se puede permitir que intereses externos, políticos “y de cosas peores”, vengan a trastocar la escena nacional.
