🙂 Queridos sobrinos y sobrinas, como lo adelanté en días pasados, se dirá de todo y habrá de todo con tal de querer ensuciarme, por eso quiero hacer una precisión sobre un tema relacionado con una supuesta comprobación de un gasto personal:
Ni yo ni nadie que acude a un taller mecánico, restaurante, farmacia o a cualquier otro negocio a contratar un servicio o consumir tiene por qué conocer quiénes son sus dueños, socios o accionistas, no es un tema que acostumbro preguntar antes de entrar a una tienda. En este caso en concreto, según entiendo, se trató de una reparación por un monto menor.
Desconozco si las personas mencionadas en una nota periodística son realmente propietarias del negocio en cuestión, también desconozco su situación legal, sus antecedentes o si están sujetos a alguna investigación.
Yo solo sustento mis gastos. Pagar por un servicio y presentar el comprobante correspondiente no me convierte en socia de nadie.
𝗘𝗻 𝗲𝘀𝗲 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗼 𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗱𝗼, 𝘆 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗲𝘃𝗶𝘁𝗮𝗿 𝗲𝘀𝘁𝗲 𝘁𝗶𝗽𝗼 𝗱𝗲 𝘀𝗶𝘁𝘂𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀, 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗿𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗼𝗱𝗼𝘀 𝗹𝗼𝘀 𝗻𝗲𝗴𝗼𝗰𝗶𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗥𝗲𝘆𝗻𝗼𝘀𝗮, 𝗧𝗮𝗺𝗮𝘂𝗹𝗶𝗽𝗮𝘀, 𝘆 𝗱𝗲 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗠𝗲́𝘅𝗶𝗰𝗼, 𝗲𝘅𝗵𝗶𝗯𝗮𝗻 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗱𝗮 𝘀𝘂 𝗮𝗰𝘁𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗶𝘁𝘂𝘁𝗶𝘃𝗮 𝗱𝗼𝗻𝗱𝗲 𝘀𝗲 𝘃𝗲𝗮 𝗾𝘂𝗶𝗲́𝗻𝗲𝘀 𝘀𝗼𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝗱𝘂𝗲𝗻̃𝗼𝘀, 𝗷𝘂𝗻𝘁𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝘂𝗻𝗮 𝗰𝗮𝗿𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗻𝗼 𝗮𝗻𝘁𝗲𝗰𝗲𝗱𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗽𝗲𝗻𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗻𝗼 𝗺𝗮𝘆𝗼𝗿 𝗮 𝗾𝘂𝗶𝗻𝗰𝗲 𝗱𝗶́𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗵𝗮𝗯𝗲𝗿 𝘀𝗶𝗱𝗼 𝗲𝘅𝗽𝗲𝗱𝗶𝗱𝗮. 𝗖𝗼𝗻 𝗲𝘀𝗼 𝘆𝗮 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗻 𝗱𝗲𝗰𝗶𝗱𝗲 𝘀𝗶 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮 𝗼 𝗻𝗼 𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗲𝗿 𝘂𝗻𝗼𝘀 𝘁𝗮𝗰𝗼𝘀, 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗮𝗿 𝘂𝗻𝗮 𝗹𝗹𝗮𝗻𝘁𝗮 𝗼 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗮𝗿 𝘂𝗻𝗮 𝗮𝘀𝗽𝗶𝗿𝗶𝗻𝗮.
Espero que así sea, para que no haya confusiones.