Ciudad de México.- Andy Ruiz se frota las manos y visualiza un regreso victorioso ante el cubano Luis King Kong Ortiz, a quien enfrentará mañana en la Crypto.com Arena, casa de los Lakers de Los Ángeles, en una pelea eliminatoria para el título de los pesos pesados del Consejo Mundial de Boxeo. Contrario a aquellos días en que formó parte del equipo de Saúl Canelo Álvarez, el boxeador mexicano descartó que sea necesario perder peso para mostrar su fuerte pegada en el cuadrilátero.

“No estoy aquí para perder tanto peso ni escuchar los comentarios de la gente. Estoy tratando de estar en forma y ganar un poco de músculo, sin subir demasiado flaco (a la báscula). No es un concurso de cuerpo. Lo principal es mantenerse enfocado, estar preparado y listo”, comentó en rueda de prensa.

Según diversos reportes, el llamado Destroyer (34-2-0, 22 KO) encabeza las casas de apuestas con 72.27 por ciento, que lo pone como favorito, por encima de 24.03 por ciento para Ortiz y 3.7 por ciento que considera el empate.

“Estoy tratando de hacerlo mejor que en mi última pelea”, apuntó Andy, de 32 años, con la ilusión de presentarse ante el público de su país, luego de la experiencia de conseguir el cinturón de los pesados de la AMB, al noquear a Anthony Joshua en junio de 2019. “Necesito trabajar más en técnica y boxeo. En mi última pelea, me enfoqué más en perder peso, en cómo me veía y eso me afectó en el gimnasio. Ahora me siento bien. Todos los que están aquí, en Los Ángeles, son mi motivación para seguir adelante”.

Mientras el ex campeón se prepara para lo que dijo “será una guerra”, el cubano Ortiz (33-2-0, 28 KO) advirtió que sólo un nocaut, sin considerar la decisión de los jueces, podrá definir quién de los dos está listo para volver a pelear por un campeonato del mundo.

“De eso se vive en el boxeo. Noqueo o me noquea, para eso nos preparamos”, sentenció con suma confianza el púgil de 43 años; “esta es una pelea de dos guerreros que tienen el deseo de volver a pelear por un título. Yo estoy preparado al 100 por ciento”.

De acuerdo con Boxing News 24, si el mexicano se confirma como vencedor, se llevará una bolsa de un millón de dólares y tendrá como siguiente rival al estadunidense Deontay Wilder, a finales de año o principios de 2023; en tanto, el cubano percibirá 500 mil dólares por la velada. Varios factores influyeron para que la suma no sea tan abultada; entre ellos, la larga inactividad de Andy, quien tuvo su más reciente combate en mayo pasado ante Chris Arreola, con victoria por decisión unánime.

“Si esto termina en nocaut, que así sea”, asumió el Destroyer atajando las advertencias de su rival de la isla, quien, luego de un año y medio sin competir, derrotó al mismo tiempo a Charles Martin por la vía rápida; “mi único objetivo es ganar. Estoy en forma para competir por 12 asaltos durísimos. El plan de Ortiz es noquearme, pero cuando una persona va en busca de eso comete errores y paga el precio”.